01

Creemos en el efecto del tiempo en nuestra forma de vida.

En el proceso cerámico el tiempo cambia el estado de la cerámica. El tiempo nos da la oportunidad de aprender haciendo y también la oportunidad de madurar y complementar cada etapa mediante una experimentación y conciencia de lo que sucede con el material.

Cada cosa toma su tiempo y es respetándolo y dándole su lugar que logramos aprender y sacar lo mejor de él.

También creemos que cada etapa exige un trabajo distinto, y es por esto que siempre en nuestro taller, en el hacer esta el aprender.


02 

 Creemos que cada pieza quiere ser – y termina de ser en el horno.

Es después del calor que la pieza queda 100% definida. Trabajamos de manera artesanal porque permitimos que el posicionamiento de la pieza en el horno y las distintas manos que la hicieron juegan un papel importante en el efecto último que el esmalte tendrá en la pieza.

Esquinas menos redondeadas, dedos marcados y evidencias de que cada pieza fue hecha, pulida, lijada y manejada por manos es lo que definen cada pieza.

Por esa razón, los colores y esmaltes podrán variar con la temporada, y siempre es mejor hacer un pedido en un mismo momento para mantener consistencia en un número mayor de piezas. 


03

Creemos en un proceso de diseño a partir de la comida.

Nuestros diseños regularmente están inspirados en comida. El bowl rissoto, un bowl desayuno, el plato postre, un set para tequila, un bowl ensalada, las charolas y platones para servir botana, platitos para comer con los dedos. Las formas van respondiendo a lo que se servirá en la mesa.

La elección de colores en el esmalte varía con cada temporada y esto es según la inspiración que tengamos como guía. La utilización de moodboards es elemental en nuestro taller, y la aplicación del esmalte es regularmente fluida, de poco control y poca precisión. Dejamos que la densidad del esmalte, el modo de aplicación y el efecto que tiene cada pigmento sobre la superficie se exprese.