Mudanza de Calixta.

Y si, se llegó el momento en el que CALIXTA tuviera más espacio para ser.

No profundizaré en cómo fue, en que momento y que causó que en una semana viera el espacio - me asustará muchísimo del cambio, me emocionara con las posibilidades y decidiera que si, que era lo que necesitaba. 

Fue a finales de agosto que se dio y ha sido un constante ir y venir desde entonces. El espacio es cuatro veces más de lo que tenía, no está tan difícil, mi taller fue de 10m2 por 4 años. En un espacio tan pequeño - con algunas áreas que robé de mi casa -  pude almacenar tantas cosas que ahora que veo todo distribuido en el nuevo espacio, me pregunto constantemente: ¿cómo le hice? ¿cómo? Y si, así le hice.

El nuevo taller está aquí mismo en Tampiquito (¡yey! ¡feliz por eso!) cerca de mi casa y en el mismo rumbo que me muevo desde más de 7 años. Estoy en un espacio de los 5 que se rentan ahí, espacios administrados por Urvita. Es un 2ndo piso.

Te imaginarás lo que fue la mudanza, un subir y bajar, cajas, moldes, ¡el horno!, platos, esmaltes y demás. Tuve ayuda, ¡muchas manos y buena energía! El gran logro fue tener todas las instalaciones eléctricas listas para recibir el horno, CFE se tomó su tiempo, 5 días más de lo "establecido". Cinco días que sentí como 10 - ¡que ansia!

Después de terminar los ajustes al espacio (con todas sus aventuras de en medio), han sido dos semanas de constante organización y aún falta... pero ahí va... ahí va. Despúes de la primera quema y de que colgue plantas... ¡ya casi me siento en casa!

 

La emoción está en saber qué esta expansión del espacio me da posibilidad de otro tipo de proyectos, de más proyectos. También de dar clases (no se cuándo pero lo haré) y de dividir y vivir cada parte del proceso de una manera diferente y más eficiente. Los que llegaron a venir a algún open house se dieron cuenta que mi casa era mi taller, y eso fue padrísimo por un tiempo, cómodo y práctico. También tuvo sus retos y sus momentos difíciles, este nuevo espacio vendrá con lo suyo.

Y es que aunque tengo apoyo semestral de manera regular,  y algunas veces he tenido ayuda con fotografías; Calixta sigue siendo "one woman show", administración, planes, redes sociales, cocinar, soñar, diseñar, producción, atención al cliente: todo viene de estas dos manos, esta mente y este corazón. 

Siempre he pensado que es saludable tener perspectiva sobre las cosas que hacemos, verlas a distancia, desde arriba, verlas objetivamente y acercarnos a ellas con una mirada nueva y aventurera cada determinado tiempo. De lo contrario la visión chiquita con la que nos quedamos del día a día nos termina robando la emoción y el deseo que nos motivó desde un principio. Y por eso este espacio, este movimiento para Calixta es importante. Es muy importante. 

Quizá se preguntarán qué planes tengo y hacia dónde va. La realidad es que no tienen nombre, me sigue motivando lo mismo que me movió a empezar esto hace 4 años. Ahora se siente muy diferente, a veces ni yo misma lo creo. Pero luego hay momentos en los que todo se ve más claro y entiendo que: todos esos subir y bajar, emociones, felicitaciones, equivocaciones, dudas, entregas que tomán más tiempo del previsto, clientes contentos, hornos descompuestos, desmañanadas y desveladas cuidando horno así como nueva gente que conozco, nuevas marcas que confían en mi y en Calixta, y muchos platos distribuidos en hogares y mesas donde se come rico... y eso ¡me encanta!

Como una amiga querídisima me dijo: "vas a ver que vas a ser un pulpo" vamos a ver que trae consigo este nuevo espacio. <3

¡Gracias por leerme! ¡Gracias por confiar en Calixta para sus compras, sin ustedes esto no hubiera sido posible! 

Gracias a:

Urvita por el espacio 

A mis papás y mis hermanos por estar de oídos, hombros y porras. Por un mil detalles que hace que estén presentes en mi todos los días...¡los amo!

A mi grupo de amigas que se hicieron presente de una manera muy especial - ¡gracias por el nuevo espacio blanco!

A quien me prestó la camioneta, a quién me facilitó el flete y la cargada, quien me preguntó todos los días ¿cómo vas?, a los que inauguraron conmigo el año y el taller, y a los clientes que me tuvieron la paciencia en lo que yo malabariaba entre producción y mudanza.